Ella...
¿Cómo le pides a alguien que levante las alas mientras que ella ya no quiere emprender un nuevo vuelo?
Hoy fue un día gris... triste, desolado y desalado.
Tenía mucho tiempo sin verla... la última vez que nos vimos ella tenía una sonrisa grande... como cuando nos daba esos chocolates que sacaba mágicamente del árbol de Navidad cuando eramos niños.
Aquella última vez se veía cansada y débil... pero jamás dejaba de sonreir... lúcida, simpática, con esas mejillas rosas y ese cabello blanco con mechas castañas claras que la caracterizaban... su abrazo fuerte... reconfortante... me hizo sentir de nuevo como una niña de 10 años...
Una mujer querida por todos los que la conocen... siempre dispuesta a hacer sentir cómodo hasta al más ajeno...
Hospitalaria... hogareña... dedicada a su hogar y a la difícil y pesada tarea de entender a su familia... y peor aún... a callar... callar y cobijar al mismo tiempo... aunque no lo merecieras.
Así ha pasado su vida... entregándosela a la gente.... anteponiendo a todos sus queridos...
Hoy nos reencontramos... y me dolió.
Dolió encontrarme con una mujer rendida, cansada a morir... recostada sin ganas de ver la televisión siquiera... con un rictus que gritaba dolor... con una sonrisa inexistente...
Con dos vecinos moribundos... y un aliento asesinado.
Me dolió saber que no habrán más abrazos... me dolieron estos años de lejanía ahora postrados en una cama indigna de ella... me dolió saberla ausente de cualquier signo de felicidad....
Me dolió saberla lejana de mí... de la vida...
Fueron minutos muy confusos... quise mostrarle la mejor de mi sonrisas, como tratando de pagarle los cientos que ella me dió cuando niña...
Me puse muy nerviosa, lo confieso... no sabía como darle seguridad a alguien tan frágil que en mi pasado recuerdo grande y fuerte.
Nunca reparé en la falta que me hizo estos años...
Me duele no haber podido separar el divorcio de mis padres de su compañía reconfortante...
Me lastima el divorcio que tuve de sus abrazos... de los míos para ella... de nuestra compañía en sus y mis momentos más difíciles y felices...
Quizá los que saben de nuestros años de separación juzguen esto como exageración... pero en verdad duele... y más duele cuando se sabe que no hay marcha atrás...
Que quizá los días están contados... que ahorita tal vez cualquier palabra me sirva como despedida...
Por eso mismo no supe que decirle... como actuar... como darle las gracias... por 15 años de su complicidad tácita... y de estos 7 restantes que sé que si no estuvimos cerca no fue por su culpa... sé que ella siempre estuvo dispuesta....
Me duele... mucho en verdad... me duele saber que aunque hizo un esfuerzo, no pudo regalarme otra sonrisa...
Me duele éste hueco en el estómago que tengo desde que salí del hospital... me duele no saber que decirle... y me duele saber que ya casi no me escucha...
Me duele pensar que se vaya sin nuestra tregua... sin nuestro "estamos en paz".
La distancia ha sido demasiada... y éste dolor y ésta frustración... insisten en morderme la lengua a la hora de las palabras...
Sólo espero que los días sean amables conmigo... que el tiempo corra lento... y me permita decirle que jamás estuvo ausente... que las cosas están y estarán bien...
Que ya le pedí a mi "Mike" que la espere con los brazos abiertos y me la cuide como yo no pude hacerlo...
Sólo espero....
No hay peor sabor que el de la resignación...


6 Comments:
Pues si, tú lo has dicho... "morderse la lengua a la hora de las palabras..."
¿Sabes karla? Cuando mi abuelita estaba en "sus últimos días" no estuve con ella, a pesar de que vivíamos en la misma casa, sólo una planta alta nos separaba y jamás le dije nada. Supongo que era por miedo a verla rendida en una cama que ni siquiera era de ella, una cama llena de desilusiones, de tristeza; de llagas al rojo vivo por el paso del tiempo ahí, acostada. Sin sonrisa alguna, con ganas de levantar la mirada y más por decir una sola palabra... pero sólo eran gemidos que no entendía, que me espantaban, que me acobardaron... miedo a la perdida de mi mejor amiga.
Al poco tiempo ella falleció... ¿y sabes qué sentí? Rabia, una inmensa y profunda rabia que se apoderaba de mi corazón por no poder decirle ni un "hasta luego" "cuídate mucho por allá arriba, ¿no?" "no te preocupes, aquí todos estaremos bien" "puedes irte tranquila abuelita, porque a pesar de que la cague cientos de veces tú... tú me perdonaste y siempre confiaste en mi; tu creías en mi y aun cuando la distancia se hizo presente nunca, pero nunca dejaste de amarme y de pensarme... ni un sólo día" pero no le dije nada... ni un "adiós"
Tu que tienes aun la oportunidad de decirle todo lo que sientes, lo que te duele, la distancia de 7 años; recordarle esos chocolates que sacaba mágicamente del árbol de Navidad, esos abrazos, las promesas... ¡todo! ... díselo. A lo mejor no ganarás que viva más tiempo, a lo mejor no conseguirás un milagro pero si estarás tranquila y en paz.
Sin un remordimiento estúpido que cada vez que te acuerdes de ella te invada y te gane haciéndote llorar porque no pudiste regalarle unas simples palabras... no pudiste decirle cuanto la amabas.
Ella estará mejor, de eso puedes estar segura. Es un momento triste, lo sé, pero pasará y después la recordarás como la señora tierna, dulce y cariñosa; llena de amor hasta para el más desconocido... tu abuelita.
¿Llorar? Llórale cuanto quieras. Regálale esas lágrimas que durante mucho tiempo no seco de tus mejillas... cuéntale todo, absolutamente todo lo que has pasado durante estos últimos 7 años. Cuéntale de tus travesuras, tus viajes, de tus amigos, de tu nueva casa; cuéntale como extrañas ese cálido abrazo hogareño lleno de paz… de tranquilidad. Dile que la vas a extrañar muchísimo y como, a pesar de eso, seguirás adelante, en pie y luchando como siempre lo has hecho.
Pero después ya no le llores... no la hagas sentir triste o culpable... no lo hagas.
Y por favor... muéstrale la mejor de tus sonrisas... seguro que ella, aunque no lo haga, te la devolverá... en una mirada.
Preciosa… caray... que más te puedo decir. Sólo dile lo que piensas y lo que sientes, pero díselo... neta.
Te mando mil apapachos reconfortantes y dos mil quinientos sesenta punto cero cuatro besos =*
Muaaaaaacks!!!
Si necesitas algo... solo dímelo.
Ciao bella
PD. El único consuelo que nos queda es saber que, tarde o temprano, nos volveremos a ver…
Amigaaaaaaaa cuenta con todo mi apoyo. Deseo que las cosas se den de la mejor manera posible, te dejo un enorme abrazo y muuucho cariño.
Te quiero!
hay ocasiones en que las personas estarán mejor allá arriba... ya te dio todos los chocolates y sonrisas que pudo y que te correspondian....
allá va a estar mejor, le va a dar chocolates a mi maguito...
no se me apachurre! vayase a coyo en tacones pa' que aliviane
Enfrentar bien la partida de los seres queridos depende en gran medida de la aceptación de nuestra muerte y del rito de despedida. Conversar de ella sería el primer paso para romper el tabú y la negación en la que estamos inmersos
La muerte no es el momento en que tú dejas la vida, sino que según , la muerte la vivirías cuando tú sabes que te puedes morir. La muerte es ahora, estamos envejeciendo ahora. Tan pronto cuando el hombre llega a la vida ya tiene edad suficiente para morir.
TE AMO HERMANITA
ALEJANDRO LEYTE
no tengo más palabras que decir: ánimo... te quiero amiga y estoy contigo.
Dios te bendiga
Preciosa.
Recuerda que aqui estoy.
Solo es cuestion de que tomes el telefono, marques mi numero y ten por seguro que ahi estare.
Te adoro y no estas sola.
Mantenme al tanto de como estan tu y tu abue.
Besotes.
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